lunes, 8 de junio de 2015

CLASE QUINCE





La Escolástica
Definición y rasgos generales de La Escolástica
La Escolástica es un método especulativo filosófico-teólogico desarrollado, difundido y cultivado en las escuelas de la Europa del Medievo desde el Imperio carolingio al Renacimiento. Las escuelas filosóficas que albergaron este pensamiento se localizaron en catedrales y conventos para, más adelante y en especial durante el siglo XIII, pasar a las universidades.
En una definición más extensa, se conoce como Escolástica al movimiento doctrinal que, sin emplear el movimiento racional-conceptual que se enseñaba en las escuelas, se mueve en el mismo entorno y contexto. Buen ejemplo de esto sería la mística así como buena parte de la filosofía musulmana y judía que, a lo largo del período señalado, entró en contacto con la filosofía de la Escolástica propiamente dicha. El movimiento escolástico se manifestaba a través de dos vertientes: la enseñanza y las formas literarias. La base de la enseñanza en las escuelas fueron las artes liberales, divididas en el trivium -gramática, dialéctica y retórica- y el quadrivium -aritmética, geometría, música y astrología-.
Los programas donde se enseñaban estas materias gozaban de flexibilidad y, bajo el nombre de dialéctica se enseñaba lógica, práctica y, en general, toda la materia filosófica y, en la retórica, se incluía también la ética, de acuerdo con la tradición grecolatina.


FRANCISCO DE VITORIA.- Ingresó en la orden de los dominicos en 1504, que ejerció gran influencia en su época y en años posteriores. Recibió desde niño una buena formación humanística. La dignidad y los problemas morales de la condición humana fue el eje en torno al que se desarrolló su obra. Fue especialmente influyente por sus aportaciones jurídicas, aunque también tuvieron gran repercusión sus estudios sobre teología y sobre aspectos morales de la economía. No escribió personalmente todas sus obras, sino que nos han llegado recogidas por sus alumnos o por secretarios a partir de sus lecciones y reelecciones (repeticiones que resumían al final del curso las lecciones del año).

Analizó las fuentes y los límites de los poderes civil y eclesiástico. Rechazó ideas medievales: las jerarquías feudales, la supremacía universal del emperador o del papa. Así, el poder civil está sujeto a la autoridad espiritual del papado, pero no a su poder temporal. Se preocupó por los derechos de los indios. Su obra De indis recoge las reelecciones en las que expresa su postura ante el conocimiento de diversos excesos cometidos en las tierras conquistadas en América. En ella afirma que los indios no son seres inferiores, sino que poseen los mismos derechos que cualquier ser humano y son dueños de sus tierras y bienes. Este es el inicio del Derecho de Gentes. Muy respetado por su valía intelectual (fue consultado por Carlos I) sus ideas y las de Las Casas fueron escuchadas en las Cortes y en 1542 se promulgaron las Leyes Nuevas de Indias, que ponían a los indios bajo la protección directa de la Corona. Después de su muerte, el propio las Casas y varios de sus discípulos (Cano, Soto, Carranza) protagonizaron la Junta de Valladolid (1550) donde se utilizaron contra Juan Ginés de Sepúlveda los argumentos de Vitoria sobre cuáles eran justos títulos para la conquista de América y cuales injustos, en la llamada polémica de los naturales. Es uno de los principales teóricos del concepto de guerra justa. En De iure belli analiza los límites del uso de la fuerza para dirimir las disputas entre pueblos. Es lícito hacer la guerra, pero la única causa justa para comenzarla es responder proporcionadamente a una injuria. Por tanto no es lícita la guerra simplemente por diferencias de religión o para aumentar el territorio. Estableció, en De potestate civili, las bases teóricas del derecho internacional moderno, del cual es considerado el fundador junto con Hugo Grocio. Fue uno de los primeros en proponer la idea de una comunidad de todos los pueblos fundada en el derecho natural, y no basar las relaciones internacionales simplemente en el uso de la fuerza. Mientras que Nicolás Maquiavelo consideraba al Estado como un conjunto moralmente autónomo (y que, por tanto, no podía ser juzgado según normas externas), en Vitoria nos encontramos con que su actuación en el mundo tiene límites morales. Vitoria es calificado con razón como precursor de la idea de las Naciones Unidas. Por último, fue el fundador de una escuela de importantes teólogos, principalmente dominicos, que tuvieron una importancia decisiva en el Concilio de Trento.

En resumen podemos decir que  Francisco de Vitoria parte de la premisa de que no hay poder que no emane de Dios, quien se  lo concede al  Estado. Es esta entidad  quien se la confía a los gobernantes, ya se trate de uno o de un grupo  de individuos para  que lo ejerzan.


PADRE JUAN DE LA  MARIANA.  Juan de Mariana fue uno de los destacados pensadores del Siglo de Oro español;  En 1572 Mariana vivió en primera persona la Matanza de París y quedó hondamente impresionado por el uso violento que se hizo de la religión con fines políticos. Dos años más tarde, al morir el rey de Francia, que había provocado la masacre de los hugonotes, el P. Mariana obtenía la aceptación de su dimisión de la Cátedra de Teología. Ese mismo año, 1574, regresó a España por Flandes, y se instaló en un convento de jesuitas en Toledo. A partir de entonces, el P. Mariana se dedicó al ministerio sacerdotal y a escribir obras de encargo. Simultáneamente comenzó una silenciosa labor investigadora sobre numerosos temas históricos, políticos y económicos, que no comenzó a publicar hasta una década y media más adelante.
Al contrario que Maquiavelo o Bodino, Mariana dedica la mayor parte de esta obra a establecer límites claros al poder político. En ella explica, siguiendo la tradición artistotelicotomista, que la sociedad es anterior al poder político y que, por lo tanto, aquélla puede recuperar sus derechos originales, si el Gobierno no le es de utilidad. Además, desarrolla la doctrina del tiranicidio, extensamente aceptada entre los autores escolásticos, ampliando el derecho de matar al tirano a un individuo cualquiera.
Una década más tarde se publica en Colonia su Septem tractatus, cuya cuarta parte es su famoso De Monetae mutatione, De la alteración de la moneda. Con esta obra el Padre Mariana concluía sus investigaciones monetarias. En ella hace una dura denuncia de robo contra aquellos gobernantes que usaban el recurso que hoy llamaríamos inflación para financiar los gastos del Estado. Mariana no sólo explica la nefasta procedencia de esta política económica, sino que la denuncia como una aberración desde el punto de vista del derecho.

FRANCISCO SUAREZ.  Hombre de una gran cultura y erudición griega, latina, árabe y hebrea, pudo asimilarla toda, ordenarla, simplificarla y eliminar de ella verbalismos ociosos. Fue llamado Doctor Eximius et Pius y gozó de enorme autoridad, revitalizando la ya decaída escolástica, que compendió en su obra principal, sus Disputationes metaphysicae (1597), donde repiensa toda la tradición especulativa anterior, sintetizando además la metafísica grecorromana como una disciplina autónoma e independiente. Puede considerarse este libro como la primera construcción sistemática de la metafísica después de Aristóteles. Por ello ejerció una influencia considerable en el pensamiento posterior como el más moderno de los escolásticos.
Dentro de la escolástica surgió una escuela que se conoce con su nombre, el Suarismo, que se considera seguidora del pensamiento de Tomás de Aquino, pero en varios puntos no concordante con el resto de los tomistas. Es de especial relevancia su consideración del modo de existencia en la relación criatura-Creador que, por ser esencial, fundamenta una razón última y suficiente.
En su gran obra jurídica Tractatus de legibus ac Deo legislatore, muy fecunda para la doctrina iusnaturalista y el derecho internacional, se encuentra ya la idea del pacto social, y realiza un análisis más avanzado que sus precursores del concepto de soberanía: el poder es dado por Dios a toda la comunidad política y no solamente a determinadas personas, con lo que esboza el principio de la democracia contra cesaristas, legistas, maquiavelistas y luteranistas. Distingue entre ley eterna, ley natural, derecho de gentes, ley positiva humana (derecho civil y derecho canónico) y ley positiva divina (la del Antiguo y Nuevo Testamento).
Francisco  Suárez defendió al papado afirmando el carácter universal de la iglesia y su origen divino, en contraposición con las características del Estado, que es nacional y particular.
Suárez  distingue relaciones imperfectas (el matrimonio, la familia) y relaciones perfectas (las comunidades políticas). El Estado es una relación perfecta, porque las necesidades del ser humano y los fines que su propia naturaleza social le imponen solo puede resolverlas por medio de la organización del Estado.
Para este clérigo, toda comunidad política o sociedad civil requiere de autoridad; esto es un poder que le imprima dirección y que, además. Debe estar dotado de la cualidad esencial de todo poder, que es la soberanía.  Sin embargo,  este poder no depende de la voluntad divina (excepto por el hecho de  que todo lo creado depende de la voluntad de Dios) sino que pertenece a todo el grupo social.

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