Definición y rasgos generales de La Escolástica
La Escolástica es un método
especulativo filosófico-teólogico desarrollado, difundido y cultivado en las
escuelas de la Europa del Medievo desde el Imperio carolingio al Renacimiento.
Las escuelas filosóficas que albergaron este pensamiento se localizaron en
catedrales y conventos para, más adelante y en especial durante el siglo XIII,
pasar a las universidades.
En una definición más extensa, se
conoce como Escolástica al movimiento doctrinal que, sin emplear el movimiento
racional-conceptual que se enseñaba en las escuelas, se mueve en el mismo
entorno y contexto. Buen ejemplo de esto sería la mística así como buena parte
de la filosofía musulmana y judía que, a lo largo del período señalado, entró
en contacto con la filosofía de la Escolástica propiamente dicha. El movimiento
escolástico se manifestaba a través de dos vertientes: la enseñanza y las
formas literarias. La base de la enseñanza en las escuelas fueron las artes
liberales, divididas en el trivium -gramática, dialéctica y retórica- y el
quadrivium -aritmética, geometría, música y astrología-.
Los programas donde se enseñaban estas
materias gozaban de flexibilidad y, bajo el nombre de dialéctica se enseñaba
lógica, práctica y, en general, toda la materia filosófica y, en la retórica,
se incluía también la ética, de acuerdo con la tradición grecolatina.
FRANCISCO DE
VITORIA.- Ingresó en la orden de los dominicos
en 1504, que ejerció gran influencia en su época y en años posteriores. Recibió
desde niño una buena formación humanística. La dignidad y los problemas morales
de la condición humana fue el eje en torno al que se desarrolló su obra. Fue
especialmente influyente por sus aportaciones jurídicas, aunque también
tuvieron gran repercusión sus estudios sobre teología y sobre aspectos morales
de la economía. No escribió personalmente todas sus obras, sino que nos han
llegado recogidas por sus alumnos o por secretarios a partir de sus lecciones y
reelecciones (repeticiones que resumían al final del curso las lecciones del
año).
Analizó
las fuentes y los límites de los poderes
civil y eclesiástico. Rechazó ideas medievales: las jerarquías feudales, la
supremacía universal del emperador o del papa. Así, el poder civil está sujeto
a la autoridad espiritual del papado, pero no a su poder temporal. Se preocupó
por los derechos de los indios. Su obra
De indis recoge las reelecciones en las que expresa su postura ante el
conocimiento de diversos excesos cometidos en las tierras conquistadas en
América. En ella afirma que los indios no
son seres inferiores, sino que poseen los mismos derechos que cualquier ser
humano y son dueños de sus tierras y bienes. Este es el inicio del Derecho
de Gentes. Muy respetado por su valía intelectual (fue consultado por Carlos I)
sus ideas y las de Las Casas fueron escuchadas en las Cortes y en 1542 se
promulgaron las Leyes Nuevas de Indias, que ponían a los indios bajo la
protección directa de la Corona. Después de su muerte, el propio las Casas y
varios de sus discípulos (Cano, Soto, Carranza) protagonizaron la Junta de
Valladolid (1550) donde se utilizaron contra Juan Ginés de Sepúlveda los
argumentos de Vitoria sobre cuáles eran justos títulos para la conquista de
América y cuales injustos, en la llamada polémica de los naturales. Es uno de
los principales teóricos del concepto de guerra justa. En De iure belli analiza
los límites del uso de la fuerza para dirimir las disputas entre pueblos. Es
lícito hacer la guerra, pero la única causa justa para comenzarla es responder
proporcionadamente a una injuria. Por tanto no es lícita la guerra simplemente
por diferencias de religión o para aumentar el territorio. Estableció, en De
potestate civili, las bases teóricas del derecho internacional moderno, del
cual es considerado el fundador junto con Hugo Grocio. Fue uno de los primeros en proponer la idea de una comunidad de todos
los pueblos fundada en el derecho natural, y no basar las relaciones
internacionales simplemente en el uso de la fuerza. Mientras que Nicolás
Maquiavelo consideraba al Estado como un conjunto moralmente autónomo (y que,
por tanto, no podía ser juzgado según normas externas), en Vitoria nos
encontramos con que su actuación en el mundo tiene límites morales. Vitoria es
calificado con razón como precursor de la idea de las Naciones Unidas. Por
último, fue el fundador de una escuela de importantes teólogos, principalmente
dominicos, que tuvieron una importancia decisiva en el Concilio de Trento.
En resumen
podemos decir que Francisco de Vitoria
parte de la premisa de que no hay poder que no emane de Dios, quien se lo concede al
Estado. Es esta entidad quien se
la confía a los gobernantes, ya se trate de uno o de un grupo de individuos para que lo ejerzan.
PADRE JUAN DE
LA MARIANA. Juan de Mariana fue uno de los
destacados pensadores del Siglo de Oro español;
En 1572 Mariana vivió en primera persona la Matanza de París y quedó
hondamente impresionado por el uso violento que se hizo de la religión con
fines políticos. Dos años más tarde, al morir el rey de Francia, que había
provocado la masacre de los hugonotes, el P. Mariana obtenía la aceptación de
su dimisión de la Cátedra de Teología. Ese mismo año, 1574, regresó a España
por Flandes, y se instaló en un convento de jesuitas en Toledo. A partir de
entonces, el P. Mariana se dedicó al ministerio sacerdotal y a escribir obras
de encargo. Simultáneamente comenzó una silenciosa labor investigadora sobre
numerosos temas históricos, políticos y económicos, que no comenzó a publicar
hasta una década y media más adelante.
Al contrario que Maquiavelo o Bodino, Mariana
dedica la mayor parte de esta obra a establecer límites claros al poder
político. En ella explica, siguiendo la tradición artistotelicotomista, que la
sociedad es anterior al poder político y que, por lo tanto, aquélla puede
recuperar sus derechos originales, si el Gobierno no le es de utilidad. Además,
desarrolla la doctrina del tiranicidio, extensamente aceptada entre los autores
escolásticos, ampliando el derecho de matar al tirano a un individuo
cualquiera.
Una década más tarde se publica en Colonia su
Septem tractatus, cuya cuarta parte es su famoso De Monetae mutatione, De la
alteración de la moneda. Con esta obra el Padre Mariana concluía sus
investigaciones monetarias. En ella hace una dura denuncia de robo contra
aquellos gobernantes que usaban el recurso que hoy llamaríamos inflación para
financiar los gastos del Estado. Mariana no sólo explica la nefasta procedencia
de esta política económica, sino que la denuncia como una aberración desde el
punto de vista del derecho.
FRANCISCO SUAREZ. Hombre de una gran cultura y erudición
griega, latina, árabe y hebrea, pudo asimilarla toda, ordenarla, simplificarla
y eliminar de ella verbalismos ociosos. Fue llamado Doctor Eximius et Pius
y gozó de enorme autoridad, revitalizando la ya decaída escolástica, que compendió en su obra principal, sus Disputationes
metaphysicae (1597), donde repiensa toda la tradición especulativa
anterior, sintetizando además la metafísica grecorromana como una disciplina autónoma e independiente. Puede
considerarse este libro como la primera construcción sistemática de la
metafísica después de Aristóteles. Por ello ejerció una influencia considerable en el pensamiento
posterior como el más moderno de los escolásticos.
Dentro de la escolástica surgió una
escuela que se conoce con su nombre, el Suarismo, que se considera
seguidora del pensamiento de Tomás de Aquino, pero en varios puntos no
concordante con el resto de los tomistas. Es de especial relevancia su
consideración del modo de existencia en la relación criatura-Creador que, por
ser esencial, fundamenta una razón última y suficiente.
En su gran obra jurídica Tractatus
de legibus ac Deo legislatore, muy fecunda para la doctrina iusnaturalista
y el derecho internacional, se encuentra ya la idea del pacto social, y realiza
un análisis más avanzado que sus precursores del concepto de soberanía: el
poder es dado por Dios a toda la comunidad política y no solamente a
determinadas personas, con lo que esboza el principio de la democracia contra
cesaristas, legistas, maquiavelistas y luteranistas. Distingue entre ley
eterna, ley natural, derecho de gentes, ley positiva humana (derecho civil y
derecho canónico) y ley positiva divina (la del Antiguo y Nuevo Testamento).
Francisco
Suárez defendió al papado afirmando el carácter universal de la iglesia y
su origen divino, en contraposición con las características del Estado, que es
nacional y particular.
Suárez
distingue relaciones imperfectas (el matrimonio, la familia) y
relaciones perfectas (las comunidades políticas). El Estado es una relación
perfecta, porque las necesidades del ser humano y los fines que su propia
naturaleza social le imponen solo puede resolverlas por medio de la
organización del Estado.
Para
este clérigo, toda comunidad política o sociedad civil requiere de autoridad;
esto es un poder que le imprima dirección y que, además. Debe estar dotado de
la cualidad esencial de todo poder, que es la soberanía. Sin embargo,
este poder no depende de la voluntad divina (excepto por el hecho
de que todo lo creado depende de la
voluntad de Dios) sino que pertenece a todo el grupo social.
No hay comentarios:
Publicar un comentario